IGORs

jueves, 24 de diciembre de 2015

¡Felices Fiestas!

Nada más salir de la desvencijada tartana, la nieve moja tus agrietadas botas y el frío viento invernal muerde de forma inmisericorde tu contrahecho cuerpo. Interiormente das gracias, por primera vez en tu vida, de tener tú joroba, pues al menos esa atípica masa de grasa mantiene tu espalda algo más templada.

Te despides quedamente del conductor –algo putrefacto y callado-, antes de que arranque y de la vuelta al edificio.

Por fin te atreves a coger aire y encaras la mansión. Cualquiera que hubiera leído suficiente literatura gótica la podría visualizar: inmensa, ominosa, con enormes ventanales, paredes de madera oscura pintada de un negro denso como la brea… y, no podría ser de otro modo, una enorme puerta de doble hoja con una aldaba ornamentada con una cara fúnebre.

Todo muy sobrio y tétrico, salvo por la guirnalda de acebo que hay sobre la puerta. Aquello provoca un chispazo en tu imprecisa memoria y recuerdas fugazmente que, en el trayecto desde la estación de Transilvania hasta la mansión, también divisaste una pirámide egipcia con luces de navidad subiendo por sus aristas.

Encojes tus asimétricos hombros, has venido a trabajar, no a juzgar las particularidades locales, con la crisis no te planteas hacer más preguntas de las necesarias.

Subes las escalinatas –porque obviamente las mansiones de este tipo siempre han de tener escalinatas para acceder a las puertas, cosa muy poco práctica a la hora de acarrear bultos- y das un par de aldabonazos.

Pasado el intervalo de dos respiraciones –tres si uno está muy acelerado-, se abren las sólidas tablas de madera con el chirrido necesario para todo caserón tétrico.

Un hombre vestido con unos vaqueros remendados cien veces, un jersey marrón de cuello alto, barba irregular y un diastema por el que cabe un euro de canto, te recibe y observa de los pies a la cima de la chepa.

-Supongo que eso no es una mochila –comenta.

Sonríes y niegas con la cabeza mientras sacas un papel de tu bolsillo, la oferta de empleo.

-Ah, de acuerdo, vienes por el trabajo de Igor, no esperábamos que llegaran aspirantes tan pronto. Soy Oscar, uno de los hermanos fundadores de Buscadores de Hybernia, la empresa contratante. Un placer –dice extendiendo una mano que te apresuras a estrechar.

Te indica con un ademán que pases a un amplio y oscuro vestíbulo con dos escalinatas que ascienden al piso superior y numerosas puertas a los lados.

-Realmente el asunto del empleo lo ha organizado mi hermano Sergio con ayuda de nuestro otro hermano, Nacho, y obviamente el doctor Víctor von Frankenstein –se te acerca y añade en voz baja-, no le digas que he pronunciado así su apellido, lo odia.

Le sigues hasta una enorme puerta entre ambas escaleras, la abre y del interior te abraza un ambiente cálido, luminoso, festivo y con aroma a chocolate caliente, no puedes evitar que una sonrisa asome en tu mellada boca. Te sorprende ver un árbol de navidad en movimiento, pero pronto te percatas de que es la archi famosa cosa del pantano adornada con bolas de colores y espumillón. Por todos lados seres míticos, no muertos, forajidos y lectores hablan, ríen y beben a la luz y calor de una inmensa chimenea. Las luces navideñas, así como las guirnaldas de acebo y cintas de colores de disponen por doquier a lo largo de paredes, vigas y lámparas. En una larga mesa de madera se ofrecen diversos manjares salados y dulces procedentes de distintas culturas –e incluso de distintos mundo, te planteas al ver unas criaturas animadas de chocolate y tres patas con cuerpo de bombón-.

-Como puedes intuir, nos pillas en plena celebración navideña.

Divisas entre el alegre gentío al hombre lobo ataviado con camisón y gorro de dormir, no puedes evitar acordarte de aquellos rumores que leíste en la gaceta transilvana en los que insinuaban que había desarrollado una singular afición a disfrazarse de abuela tras el incidente con la diabólica caperucita.

-Te mandaría a hablar con mis hermanos, pero los dos están muy ocupados –señala hacia una reluciente calva en la que se reflejan las navideñas luces que se encuentra rodeada de zombis agitados-, Sergio se las ha apañado para convertirse en el jefe del sindicato de desguaces el zombi sin siquiera estar muerto y le están dando la plasta ahora mismo. Nacho, por su parte, está en su despacho, en lo más alto de la más alta torre, dibujando horas y horas sin descanso, los rumores dicen que le tenemos atado a la mesa poco menos que esclavizado –tose desviando la mirada-, son solo rumores jocosos, claramente…

Ves aparecer a un Drácula más pálido de lo normal, huyendo de la bruja Yaga que enarbola sin piedad un muérdago atado a su escoba mientras frunce los labios intentando resultar seductora. No se le da muy bien.

-Hemos trasladado la empresa temporalmente a la mansión, a fin de cuentas el encontrar un nuevo Igor es nuestro trabajo estrella del momento. Tranquilo, el anterior Igor sigue vivito y coleando, solamente se ha jubilado. En cuanto a los requisitos, cuando eres un rico y tétrico científico loco puedes permitirte ciertas excéntricas exigencias en lo referente al excelso servicio –estas convencido de que el “excelso lo ha añadido sólo por introducir más equis-, en este caso el rasero es ser un jorobado y renombrarte como Igor. Una vez superadas estas formalidades comenzaría la prueba de admisión, que consiste básicamente en ser el primero en construir un monstruo funcional para el doctor a base de piezas.

Le preguntas con un escalofrío como se supone que has de hacerte con las piezas.

-Haciéndoles favores a los vecinos, y si necesitas una ayuda adicional, los zombis dan servicios variados, por ejemplo hacen de chofer en su vieja tartana.

Le preguntas sobre que otros servicios ofrecen en su peculiar empresa.

-Tenemos otros proyectos entre manos, Nuevos Inquilinos está parado, pero no finado, y yo mismo tengo tres relatos en proceso de publicación. En cuanto a Nacho es mejor que si te pica la curiosidad ojees sus blogs, está en tantos proyectos a la vez que, honestamente, pierdo la cuenta.

>Así que para no enrollarme más: nuestra querida empresa Buscadores de Hybernia ha estado de hiato, pero no permanentemente, está más viva que ese –dice señalando al zombi de Phileas Fogg-, la búsqueda de un nuevo Igor, relatos, ilustraciones, todo sigue y seguirá fluyendo.

>Sólo me queda desearte una feliz Navidad, Saturnalia, Yule o lo que celebres e invitarte a la fiesta, mañana ya pensaremos en trabajos y negocios, pero esta noche toca disfrutar al calor de la chimenea, y si es en compañía de los que aprecias y una buena historia, tanto mejor.

viernes, 11 de diciembre de 2015

IGORs



Un juego familiar de dos a seis jugadores, en el que os meteréis en la piel de un Igor en busca de trabajo. El Igor original se jubila y el puesto de mayordomo del Doctor Frankenstein está vacante.

Muévete por la ciudad de Transilvania haciendo favores a sus peculiares inquilinos (el Conde Drácula, la Momia, el Monstruo de Frankenstein…), ellos a cambio te darán piezas de su cuerpo con las que reunir un cuerpo entero para el próximo experimento del doctor y si te sobran piezas repetidas, no te preocupes, siempre puedes cambiar la cabeza repetida en Desguaces el Zombi, allí todo se recicla a cambio de favores que te facilitarán la partida. Adelántate a tus rivales, sé el primero en entregárselo al doctor y el puesto será tuyo.

jueves, 10 de diciembre de 2015

IGORs Reglas del juego

COMPONENTES:

TABLEROS:

1 tablero de juego para el desarrollo de la partida.

8 tableros de propietarios, donde se sitúan las piezas de cada uno de los dueños de las ubicaciones.

6 tableros de jugadores con cinco huecos para fichas de visitado y dos más grandes, uno para la composición del cuerpo y otro para las piezas sobrantes.

FICHAS:

24 fichas de visitado, tres por cada uno de los ocho propietarios.

6 fichas de Igor (jugadores).


CARTAS:

56 cartas de “Encargos”.

56 cartas de “Desguaces El Zombi”.


OTROS:

2 dados.



OBJETIVO DEL JUEGO:

Igor, el mayordomo del Doctor Frankenstein, se jubila. Debido a esto, se han reunido una serie de Igors con la intención de conseguir el puesto y el D. Frankenstein ha decidido que el primero en conseguirle un cuerpo completo para su próximo experimento será su nuevo ayudante.

Los jugadores comienzan en la casilla “Estación de Transilvania” y tienen que ir completando cartas de “Encargos” para ir consiguiendo piezas del cuerpo. Una vez reúnan un cuerpo completo podrán acceder a las casillas de “Carrera final” para ir a la mansión del D. Frankenstein, el primero en llegar será el ganador.



PREPARACIÓN DE LA PARTIDA:

Se coloca el tablero de juego en el centro con las fichas de Igors en la “Estación de Transilvania”.

Se coloca el tablero de propietarios con las piezas de cada uno y las fichas de visitado, del orden de dos fichas para dos a tres jugadores y tres para cuatro a seis jugadores.

Se le entrega a cada jugador un tablero de jugador.

Se baraja y se coloca el mazo de “Encargos” a un lado del tablero de juego.




DESARROLLO DE UNA PARTIDA ESTÁNDAR:

Al comienzo de la partida, se reparten tres cartas de “Encargos” a cada jugador, junto con una ficha de Igor. Se tiran los dados para determinar quién será el jugador inicial y el turno continuará en el sentido de las agujas del reloj.

Al empezar su turno, el jugador elige entre tirar los dados y jugar su turno o robar tres cartas de “Encargo” y pasar el turno al siguiente jugador o si está en una casilla de ubicación, puede optar por no tirar dados, coger una ficha de visitado y pasar el turno al siguiente jugador.

Una vez realizada la tirada, el jugador moverá tantas casillas como quiera dentro del máximo indicado por los dados, no tiene la obligación de mover la totalidad de la tirada, salvo si se encuentra en la “Carrera final”, en cuyo caso tiene que mover el total de la tirada.

Tras realizar el movimiento pueden pasar varias cosas:

-Si acaba en una casilla normal del tablero, termina el turno y pasa al jugador siguiente.

-Si acaba en una de las ocho casillas de ubicación, recoge una ficha de visitado del personaje propietario, siempre y cuando queden sobre el tablero. Si tiene alguna carta de “Encargo” que pueda entregar, la muestra. Lee la carta, entrega la ficha de visitado que requiera y tira un dado para determinar qué pieza del cuerpo le toca. Si la pieza ya no está disponible, se vuelve a tirar hasta que se logre una. Si tiene otro “Encargo” más en esta ubicación, lo resuelve igual hasta que no quede ninguna carta por entregar. Luego termina el turno y pasa al siguiente jugador.

-Si acaba en una casilla de “Desguaces El Zombi”, puede intercambiar dos fichas de visitado o una pieza de cuerpo por una ficha de visitado a su elección dentro de las disponibles en el tablero. Si es una de las casillas de “Desguaces El Zombi” de la “Carrera final” funciona como una de las casillas de turno extra, en este caso volverá a tirar los dados. Tras resolver el caso correspondiente, termina el turno y pasa al siguiente jugador.

-Dentro de la “Carrera final” puede encontrar varias casillas, las normales no numeradas, en estas el turno termina y pasa al siguiente jugador, y las especiales o numeradas, en las que se aplicarán sus efectos.

2- “Desguaces El Zombi”, en la versión estándar estas casillas sirven como turno extra, vuelve a comenzar el turno.

3- Pierde el próximo turno. En tu próximo turno no juegas y pasa el turno al siguiente jugador.

4- Turno extra. Vuelve a comenzar tu turno.

5- Ve directamente a la “Mansión del Doctor Frankenstein”. Mueve tu ficha a la casilla de la “Mansión del Doctor Frankenstein” y gana la partida.

6- Ve a la “Estación de Transilvania”. Mueve tu ficha a la casilla de “Estación de Transilvania” y termina tu turno, pasa al siguiente jugador.

-Si acaba en la casilla de la “Mansión del Doctor Frankenstein”, gana el juego, hay que caer con la tirada exacta, en caso contrario se rebota y se cuenta el total de la tirada.

Al final del turno todos los jugadores deben ajustar el número de fichas de visitado y las cartas de “Encargo” a un máximo de cinco de cada tipo, descartando o devolviendo al tablero las sobrantes.




TARJETAS DE ENCARGOS:


Se comienza con tres tarjetas de “Encargos”. Después, se obtiene una cada vez que se saca un doble en los dados (dos unos, dos doses...). Además, se pueden conseguir pasando el turno para coger tres cartas, aunque debes descartar hasta quedarte con un máximo de cinco y después pasar el turno.


1 Título y texto del “Encargo”, en el se explica el problema y cómo solucionarlo.


2 Visita, indica de quién hay que tener una ficha de visitado para poder resolver el “Encargo”.


3 Entrega, indica en qué ubicación hay que resolver el “Encargo”, y es el personaje del que hay que coger la pieza.





DESARROLLO DE UNA PARTIDA AVANZADA:


Al comienzo de la partida, se reparten tres cartas de “Encargos” a cada jugador, junto con una ficha de Igor. Se tiran los dados para determinar quién será el jugador inicial y el turno continuará en el sentido de las agujas del reloj.

Al empezar su turno, el jugador elige entre tirar los dados y jugar su turno, robar tres cartas de “Encargo” y pasar el turno al jugador siguiente o si está en una casilla de ubicación, puede optar por no tirar dados, coger una ficha de visitado y pasar el turno al siguiente jugador.

Una vez realizada la tirada, el jugador moverá tantas casillas como quiera, dentro del máximo indicado por los dados, no tiene que mover la totalidad de la tirada, salvo si se encuentra en la “Carrera final”, en cuyo caso tiene que mover el total de la tirada.

Tras realizar el movimiento pueden pasar varias cosas:

-Si acaba en una casilla normal del tablero, termina el turno y pasa al jugador siguiente.

-Si acaba en una de las ocho casillas de ubicación, recoge una ficha de visitado del personaje propietario, siempre y cuando queden sobre el tablero. Si tiene alguna carta de “Encargo” que pueda entregar, la muestra. Lee la carta, entrega la ficha de visitado que requiera y tira un dado para determinar qué pieza del cuerpo le toca. Si la pieza ya no está disponible, se vuelve a tirar hasta que se logre una. Si tiene otro “Encargo” más en esta ubicación, lo resuelve igual hasta que no quede ninguna carta por entregar. Luego termina el turno y pasa al siguiente jugador.

-Si acaba en una casilla de “Desguaces El Zombi”, roba una tarjeta de “Desguaces El Zombi”, además, puede intercambiar dos fichas de visitado o una pieza de cuerpo por otra tarjeta de “Desguaces El Zombi” tantas veces como pueda y/o quiera. Si es una de las casillas de “Desguaces El Zombi” de la “Carrera final” funciona de igual manera.

-Dentro de la “Carrera final” puede encontrar varias casillas, las normales no numeradas, en estas el turno termina y pasa al siguiente jugador, y las especiales o numeradas, en las que se aplicarán sus efectos.

2- “Desguaces El Zombi”. Puedes realizar las acciones naturales de “Desguaces El Zombi”.

3- Pierde el próximo turno. En tu próximo turno no juegas y pasa el turno al siguiente jugador.

4- Turno extra. Vuelve a comenzar tu turno.

5- Ve directamente a la “Mansión del Doctor Frankenstein”. Mueve tu ficha a la casilla de la “Mansión del Doctor Frankenstein” y gana la partida.

6- Ve a la “Estación de Transilvania”. Mueve tu ficha a la casilla de “Estación de Transilvania” y termina tu turno, pasa al siguiente jugador.

-Si acaba en la casilla de la “Mansión del Doctor Frankenstein”, gana el juego, hay que caer con la tirada exacta, en caso contrario se rebota y se cuenta el total de la tirada.

Al final del turno todos los jugadores deben ajustar el número de fichas de visitado y cartas de “Encargos” a un máximo de cinco de cada tipo, y de cartas de “Desguaces El Zombi” a un máximo de tres, descartando o devolviendo al tablero las sobrantes.




TARJETAS DE DESGUACES EL ZOMBI:




Las cartas de “Desguaces El Zombi” se usan en la versión avanzada. Hay dos tipos de cartas de “Desguaces El Zombi”, unas tienen el borde rojo y las otras el borde verde. Puedes tener un máximo de tres, indistintamente del tipo que sean. Se consiguen al caer en la casilla de “Desguaces El Zombi”, una al caer en la casilla y una por cada dos fichas de visitado que descartes, más otra por cada pieza de monstruo que descartes. Al final de tu turno tienes que reducir su número hasta un máximo de tres.


De las tarjetas de borde rojo solo puede usarse una por turno. Si ya has usado una, no puedes volver a usar otra de borde rojo hasta tu próximo turno.


Las tarjetas de borde verde pueden usarse tantas como quieras y en el momento que quieras.




IGORs Diseño e ilustraciones 1









IGORs Diseño e ilustraciones 2

lunes, 3 de septiembre de 2012

Al final del camino (Tercera entrada)


            El grupo de cuatro gnomos recogieron a Harlok y Gahur, con una sensación de miedo e incredulidad, por un momento todos pensaron en su compañero, perdido en las entrañas del monstruo, ninguno tuvo las fuerzas de volver a por él, solo imaginar lo que debía de estar viendo y sintiendo, era para volverse loco. Uno tras otro comenzaron el regreso en completo silencio, como tratando de resolver un puzzle sin piezas, sin lógica, sin mucho en lo que pensar, pero sin poder dejar de hacerlo.

Al llegar a las afueras, la realidad de las muertes les alcanzó, los alaridos de los que les esperaban hicieron que se derrumbaran. Tras los augurios del soñador, todos sabían que en el fondo lo más probable era que ninguno sobreviviera, todos morirían, pero hasta eso parecía negárseles.

            Kar Hadan se dejó envolver por la pena durante unos segundos,  los pocos que faltaban asomaban en la distancia contemplando la dantesca situación, respiró hondo y comenzó a caminar, primero solo adelante, para ponerse en marcha, luego corrigió el rumbo para dirigirse a la cabaña del patriarca del clan.

Urso Hadan escuchó los hechos y palideció, se recompuso como pudo y ordenó al cazador que se presentara ante el soñador, para informarle de lo sucedido. Le pidió que no se demorase, el clan debía marcharse, los preparativos estaban hechos y tan solo faltaba la orden.

            Kar Hadan se encaminó hacia el final del poblado, tras varias hileras de altos jukos, de madera negra como el tizón y hojas rojizas, el terreno se elevaba camino de las cumbres y se abría una gran grieta ante él. El cazador se adentró hacia el corazón de la tierra, donde mora la casta de los soñadores.

La grieta se convertía a los pocos metros en una gruta excavada, según dicen por la propia naturaleza, de muros lisos y forma irregular, como si el fluir de un río subterráneo la hubiera formado. La gran cantidad de setas luminiscentes de las paredes proporcionaban una luz tenue que ayudaba a apreciar la dirección que tomaba el túnel. Tras varios giros en continuo descenso, llegó a la morada del soñador y sus ancestros, una gran sala esférica con decenas de nichos en las paredes, última morada de los soñadores.
 
El cazador descendió lentamente y se reunió con el soñador en el centro de la estancia. Elegido antes de su nacimiento por su antecesor en el ocaso de sus días, llegado al mundo sin nombre ni poder de decisión, para tomar su lugar. Su conciencia y sabiduría, al igual que la de todos sus predecesores, fundidos en uno en el momento de su alumbramiento en el suelo de esta misma sala hace menos de diez años. De piel azabache y pupilas color miel, de melena cobriza y con la mirada de un anciano.
Nada más llegar le tomó de las manos sin dejarle hablar, un tacto áspero y rugoso, coma la corteza de los jukos, pero frío como las piedras de las paredes que los rodeaban.

-He visto a los árboles creciendo tras quebrarse con los años, sin poder dejar de crecer, aun con las raíces y los troncos podridos. He visto a los creadores de desiertos devorando un mundo que se niega  a morir, un mundo sin vida, repleto de seres muertos que se arrastran sin ningún destino por toda la eternidad, armazones de lo que fueron esperando algo que no llegará. El orden natural ha sido cercenado y los sabuesos han salido en busca de su presa, pero su rastro está por todo el mundo. Algo ha corrompido los cimientos de la existencia misma e impide que lo vivo descanse en paz- Kar Hadan retrocedió unos pasos abrumado por la visión de un mundo de pesadilla tan real como el suceso en el bosque.

-Entonces…- el soñador percibió su zozobra, avanzó hasta él y apoyó las manos sobre su pecho para devolverle a la realidad.

-Hace tres días dejé de sentir el corazón del bosque poco antes de tener la visión del claro, es un lugar muy antiguo, el origen de la vida en esta región, una de las grandes fuentes de poder de la madre naturaleza. Temo que haya sido corrompida, temo que lo que haya ocurrido allí acabe con el mundo, necesito que vayas y salves el mundo.

-¿Yo?

-Nos queda poco tiempo, yo no puedo adentrarme en esa tierra marchita sin correr su misma suerte, mi vida está ligada a la tierra y esa tierra está muerta.

-¿Pero Urso Hadan…

-Él es el patriarca, debe proteger al clan y guiarlo a un nuevo hogar. Recluta a tantos guerreros como necesites, pero ten en cuenta que si consigues restablecer el orden natural, todo lo que haya muerto descansará en paz.

-Entonces iré solo.

-Es tu decisión. Viaja al norte, adéntrate en el bosque hasta que los jukos apenas te dejen pasar, entonces habrás llegado a la linde del corazón del bosque, no soy capaz de sentir nada más allá, que los dioses te protejan.

El jefe de cazadores volvió al poblado y se despidió de sus compañeros, el patriarca dio la orden, el clan partió rumbo al sur y Kar Hadan comenzó su solitaria marcha al norte.

sábado, 18 de agosto de 2012

Al final del camino (Segunda entrada)

El devorador comenzó a escrutar las copas de las que le había caído su último manjar, Kar Hadan, adelantándose a la posibilidad de que trepara en su busca, dio vía libre a dos de sus camaradas para que acabaran con él.

Gahur sacó el enorme hacha que llevaba a su espalda, el arma en cuestión tenía la peculiaridad de que el filo bordeaba completamente la parte superior, saltó sobre la base del cuello del monstruo hundiendo un par de palmos. Siguiéndole de cerca había saltado Harlok, portando una gran maza sujeta con ambas manos. Aprovechando el impulso de la caída, golpeó violentamente el mango del arma de su compañero, hundiendo el filo y haciéndolo emerger por el otro lado de lo que sería el cuello de la bestia, separando la cabeza del cuerpo. Tras la violenta arremetida, tanto la cabeza como Harlok rodaron varios metros por el suelo.

El monstruo debió morir en el primer ataque, tal como predijo el soñador, algo no iba bien. El resto de la partida bajó al suelo para ayudar a sus compañeros y volver al poblado, cuando un berrido puso a todos en tensión.

Los pocos restos del ciervo se agitaban sobre el suelo como intentando huir, Kar Hadan se dirigió hacia los decapitadores para gritarles que se apartaran, cuando una de las patas puntiagudas del devorador afloró entre las tripas de Gahur, haciéndole soltar el arma. Él la miro completamente perplejo, luego miró a su líder como pidiéndole una explicación que nadie podía darle. Al momento, varios apéndices más ensartaron el abdomen del cazador y en un movimiento brusco se separaron, dejando caer el cuerpo desmembrado en dos a los pies del atónito líder.

Harlok, que se hallaba junto a la cabeza, se volvió al oír los gritos horrorizados de sus compañeros, al ver lo sucedido tuvo que inclinarse para no vomitarse encima. De repente, algo viscoso se enrolló en su pierna derecha, aferrándose dolorosamente a él. Apenas pudo girar la cabeza antes de que la lengua del monstruo lo tirara al suelo y lo arrastrara al interior de las fauces, cerrándolas sobre el muslo y seccionando la pierna entera. Retrocedió como pudo arrastrándose por el suelo sin poder apartar su aterrorizada mirada del escueto muñón ensangrentado, mientras dejaba un copioso reguero de sangre a su paso.

Antes de que el líder pudiera ordenar sus ideas y organizar un plan de acción, los pocos gnomos que quedaban saltaron enfurecidos sobre el tronco animado del monstruo, seccionando las patas a golpe de espada, una tras otra fueron cayendo al suelo junto a un chorro de un fluido denso y verde. Aun cuando terminaron de deshojar el cuerpo, este seguía convulsionándose, y la cabeza continuaba buscando con la lengua alguna presa a su alrededor.

Cuando todo parecía calmarse, el horror se hizo palpable, no solo el Creador de desiertos se resistía a morir o el ciervo, sino que tanto Harlok, que se había desangrado y yacía pálido en el suelo, como Gahur, separado en dos, pedían ayuda a su líder, era como si nada pudiera morir.

sábado, 9 de junio de 2012

Ilusionaria 2

Hoy me acerco a vosotros para presentar un proyecto, un objetivo, una ilusión... en la que colabora Nacho de Marcos (Von Heimdrich), el gran ilustrador de esta página, así como varios amigos y conocidos del blog (Carlos Sisi, Athman M. Charles, Juan de Dios Garduño...).

 (Comenzaré con una pequeña reflexión, quien tenga prisa puede saltarse la cursiva).

El ser humano es una criatura sumamente egocéntrica. Curiosa perspectiva ¿no? Pero salta a la vista: las principales creencias actuales son tremendamente antropocéntricas. 


No obstante, todo esto tiene su razón de ser: somos la raza puntera en diseño inteligente -nunca mejor dicho-, en lugar de desarrollar garras, veneno, etc. acrecentamos nuestro intelecto y eso nos abrió un mundo nuevo e inexplorado. 


No es que seamos los heraldos de un ser superior (o tal vez sí, quien sabe), pero somos los primeros en explotar a fondo las capacidades de la mente –al menos a nivel terráqueo-. Esto nos lleva a ser una especie única e incomprendida por las demás, casi esquizofrénica. 


Hemos dado nombre a ideas abstractas y las hemos encerrado en cubículos. Hace siglos que tratamos de definir lo indefinible: odio, amor, vicio, virtud... conceptos que nosotros mismos inventamos. 


Con todo esto en mente, no es de extrañar que queramos ver un ser superior a nuestra imagen y semejanza. Pero, amigos míos, no hace falta ir a esferas superiores de existencia para llenar ese vacío. El propio ser humano es el que define su mundo, el que le da forma y sentido, el ser humano es capaz de generar en sus congéneres todo el abanico de las sensaciones y sentimientos. 


Homo Homini Deus. El hombre es Dios para el hombre. 


En esta línea de pensamiento, también hay que decir que nosotros fuimos los inventores de atrocidades que en el mundo pre-humano no existían: tortura, guerra, exterminio... 


No obstante, esta existencia es un choque de fuerzas contrapuestas en equilibrio: del mismo modo que el ser humano ha llevado a cabo atrocidades, es capaz de hacer esfuerzos titánicos o poner todo su talento al servicio de una mera idea, un sencillo ideal: crear una ilusión, encender una vela en mitad de una noche sin estrellas.

Hace no mucho tiempo, un grupo de autores literarios e ilustradores pusieron toda su habilidad en liza con la sencilla esperanza de otorgarles un regalo, una ilusión a niños afectados por la catástrofe de Chernóbil: un viaje a España para su disfrute y descontaminación.

Ahora, de nuevo, el proyecto retorna su andadura y llega Ilusionaria II, con el objetivo de salvar la vida de Abraham Presa Alba, un pobre niño de seis años aquejado por una dolencia irreparable en España (Adrenoleucodistrofia, www.unmilagroparaabraham.com). Los fondos obtenidos irán a parar a la financiación de su operación (que deberá ser realizada en EEUU).

Proyecto orquestado por Juan de Dios Garduño y en el que colabora el Buscador de Hybernia Nacho de Marcos ilustrando uno de los relatos.

La lista completa de integrantes es la que sigue:
Escritores: Javier Pellicer - Carlos Sisí - Sergio R. Alarte - Pepa Mayo - Iria G. Parente - Juan Gómez Jurado - Virginia Pérez de la Puente - Elena Montagud - David Prieto - Laura Morales - Voro Luzzy - Ivan Mourin - Lucía González Lavado - Macu Marrero - Diana Muñiz - Athman M Charles - Angeles Mora - Cristina Puig - Raúl Lepe - Alfonso Fernández - Laura López Alfranca - Manel Loureiro
Ilustradores: Luisa Fernández - Carolina Bensler - Medusa - Guiomar González - Barb Hernández - José Ángel Ares - Ester Salguero - Rafa Alonso - Juan Díaz - Ariadna Herrera - Aina Albi - Gema García Ingelmo - Tam Álvarez - José Gabriel Espinosa - Martha Theart - Jordi Bujante - Pandora Moondragon - Álvaro Calvo - Nacho de Marcos - Ernesto Lovera - David Bucceta - Conrado Martín. /Portada: Marisa López Moreno (Sarima)

La obra saldrá a la venta este mes de Junio. Para cualquier duda o comunicado, he aquí la dirección del proyecto: ilusionaria2@gmail.com y su página http://ilusionaria2.blogspot.com/

martes, 29 de mayo de 2012

Al final del camino (Primera entrada)

La espesa neblina del fondo del valle comenzaba a levantarse tras las primeras luces del alba, hacía ya bastante que el rumor del río cercano era el único sonido que llegaba a sus oídos. Desde lo alto de los árboles, Kar Hadan y sus hermanos aguardan a que el causante de que hasta los vientos hayan abandonado este paraje haga acto de presencia.
Desde el día en que los gnomos del clan Gahar-nolt se asentaron en estos bosques, la casta de los soñadores, generación tras generación, los ha mantenido a salvo de toda invasión o desastre, sus almas están tan vinculadas a estas tierras que son capaces de sentir lo que va a pasar, permitiéndoles estar preparados.

Hoy el clan entero espera que un soñador pueda equivocarse, esperan que el mito sea tan solo eso, un mito. Dicen las leyendas que cuando la naturaleza es corrompida, cuando algo amenaza con romper el equilibrio natural de la vida, ellos aparecen. El soñador sólo vio uno, pero los creadores de desiertos no viajan solos, se dice que son una horda inacabable imposible de frenar. Si los viejos cuentos de cuna son ciertos, grandes naciones perecieron, quedando tan solo yermas extensiones de arena a su paso.

Todo ocurre en segundos, apenas comienzan a escuchar el trote desbocado cuando el majestuoso ciervo irrumpe desde el norte frenando bruscamente en el centro, el miedo recorre sus venas, sus músculos tensos tiemblan a cada leve brisa que sacude las ramas.

Dos, tres respiraciones y un monstruo de pesadillas irrumpe como una riada, la velocidad a la que se desplaza hace que apenas se distingan las innumerables patas picudas que flanquean su alargado cuerpo, que desaparece en el interior de un agujero recién abierto a pocos metros de su víctima. La inmensa mandíbula del devorador destroza al astado por la mitad, colgando los chorreantes restos a ambos lados de las fauces.

Dos, tres respiraciones y engullirá los restos en un rápido movimiento de los apéndices que flanquean su mandíbula, las fauces comienzan a abrirse y da la señal. El primer tronco es liberado y cae a plomo sobre el lugar exacto de donde emergió la aberración, todas sus patas se  tensan cuando es partida por la mitad y el chillido de dolor se escucha a varias lomas de distancia.

Dos, tres respiraciones y da la segunda señal, dos enormes troncos vuelan desde los laterales, aplastando el cráneo del monstruo y acabando así con el primero de la legión.

Ahora que sus mayores temores habían quedado a la luz, sólo podían volver y esperar que les diera tiempo a abandonar su hogar, abandonar estas tierras exuberantes abocadas a desaparecer.

Antes de que Kar Hadan diera la orden de descender, Jaar Hadan, mano derecha de la casta de cazadores y el mayor ególatra del mundo, se escurrió hasta el suelo en busca de su trofeo.

Nada más acercarse a la cabeza del ser se dio cuenta, sus ojos le miraban fijamente, siguiendo cada uno de sus pasos. Antes de que pudiera salir de allí, el coloso contorsionó el resto de su cuerpo y se liberó violentamente del yugo, lanzándose sobre él con las sanguinolentas y desmembradas mandíbulas abiertas, engullendo al horrorizado gnomo y sus gritos, que siguieron oyéndose mientras lo trituraba entre sus afilados dientes, acallándose tan solo al perderse más allá de la garganta.

domingo, 27 de noviembre de 2011

Tres nuevos trabajos ven la luz.

Buenos días, almas errantes. Temo estar hablando a una sala vacía, pero tampoco me supone gran problema, ya tengo asumido cierto grado de esquizofrenia.

Para ponernos al día traigo tres noticias diferentes, ahí van:

De todos es conocido el genial blog de Athman, “Athnecdotario Incoherente”. En el confluyen críticas literarias, cinematográficas y datos sobre parajes remotos dignos de verse. Desde hace algún tiempo, también ve la luz allí un cómic llamado "Athnécdotas Incoherentes" que hace eco de las peripecias de Athman, Dustin y Eitan. Dicho webcómic es obra de Nacho de Marcos, con colaboraciones eventuales del resto de “Buscadores de Hybernia”. Pues bien, todo este flashback es para anunciar que ya llegó la esperada cuarta entrega. Con la consabida aparición estelar incluida. Para verlo, seguid este LINK .



Otra nueva noticia nos viene de la misma mano pictórica: la ilustración “Cazadores” de Nacho de Marcos ha sido seleccionada en la antología “Descubriendo Nuevos Mundos”. Dicha antología viene patrocinada por Fnac, Banca Cívica y la Federación Española de Fantasía Épica (junto con algunos editores).
La antología incluye trece ilustraciones y casi una treintena de relatos de distinta longitud. Por solo 9€ puedes hacerte con esta joya. (Más información AQUÍ).



Para concluir, nos remontamos al blog de Athman una vez más. Hace ya algunos meses dio a conocer un certamen para sacar adelante su propia “Antología Z”, en colaboración con el foro "Somos Leyenda". Dicho certamen ya concluyó y los relatos fueron seleccionados. Entre ellos hace aparición uno de Oscar de Marcos -yo mismo- llamado “Samhain”, donde se muestra el choque entre los romanos y esta festividad celta.
Como perla embellecedora, la portada corre a cargo de Nacho de Marcos, con un escalofriante podrido acechando bajo nuestros pies.
La antología se encuentra en descarga directa y gratuita (y lo gratis es bueno), en formato PDF. Para descargar, clic AQUÍ.



Confío que os gusten estas buenas nuevas, en pocos días os dejaré una nueva entrada con otras tres noticias de interés. Poco tiempo después volveremos a los relatos. Saludos y disfrutad de las fechas que se avecinan.

martes, 22 de marzo de 2011

Antología de Microrelatos del Athnecdotario Incoherente

Con un café delante, esparciendo su agradable olor por la caótica guarida de vuestro anfitrión, me dispongo a, una vez más, traeros noticias.

Años atrás (y parece que fuese ayer), conocí a un montañero aficionado a los zombis a través de un foro. Con el tiempo mostró tener un conocimiento e ingenio encomiables, además de un arrollador afán lector.

Como decía, años atrás, fundó un pequeño sitio web: el Athnecdotario Incoherente.

Al principio era un pequeño hueco de la red, donde el anfitrión informaba a los viajeros (o como el los llama: lectores ausentes), de libros, películas de interés o lugares dignos de ser visitados.

Intentaba aportar su granito de arena a la cultura haciendo entrevistas, descubriendo autores recientes...

Hoy día esa web ha crecido de una manera desmesurada. Ha pasado de pequeño tallo a roble, y pocas dudas tengo respecto a su futuro: será una secuoya del ciber-bosque.

A parte de recibir una miríada de visitas, ahora promueve certámenes propios, con la intención de animar a autores noveles y veteranos, de hacerles publicidad.

Con esa intención surgió el certamen de microrelatos.

Entusiasmados con la idea, tanto Sergio como yo mismo enviamos un relato a dicho certamen. Hace poco, recibimos la grata noticia de haber sido seleccionados ambos.

Ya se puede descargar en PDF, de manera gratuita, el recopilatorio. Allí podréis encontrar:


-Mi ultimo sesteo- Jordi Llavore

-El valor de la integridad- Alvaro Peiró

-Como ciega- Lupe Eichelbaum

-Apocalipsis Z Alternativo- Javier Arnau

-Sombras Chinescas- Carolina Pastor

-La Sombra- Oscar Torres

-¿Porqué?- Santiago Sanchez Perez

-Los Mejores clientes- Santiago Eximeno

-Herederos- Francis Cuevas

-El Armario- Elena Montagud

-El Don de Lilith- Francis Cuevas

-La adiccion al poder- Alvaro Peiro

-Quien es esa- Elena Montagud

-Miedo- Alfonso Zamora Llorente

-Puerta del Angel- Isabel V.

-La Marca de la Puerta- Macu Marrero

-Ojos que no ven- Sergio de Marcos

-Claustrofobia- Oscar de Marcos

-Escalas- Skass Angel Villan

-Vampiro- Oscar Torres

-Su sonrisa, su eterna sonrisa- Victor Mancha

-Tortilla- Uriska


Amén de mi relato y el de mi hermano, reconozco más caras conocidas por aquí:

Alvaro Peiró, compañero del primer volumen de la Antología Z, escritor ingenioso y hábil.

Ángel Villán, otro de la “cofradía de Antología Z 1”, autor también de “Infectus” y de varios relatos publicados en distintos recopilatorios.

Santiago Exímeno: uno de los principales escritores de género del panorama patrio actual. Autor de “Asura”, “Bebés jugando con cuchillos”, “Obituario privado”, “¿Quién es el cruciforme?” y más obras, entre las que encontramos una infinidad de relatos en distintas publicaciones.

Francis Cuevas: Viejo conocido, con mucho que contar y saber hacer para lograrlo.

Para descargarlo de manera gratuita, seguid el link:

Antología de Microrelatos del Athnecdotario

He dicho que es gratuito y no miento –quién diga lo contrario es que o no me conoce, o me conoce demasiado-. Es 100% gratuita, pero en el prólogo se menciona al lector una doble intención, una causa benéfica.

Por un fallo médico, un pobre niño deberá recibir cuidados constantes el resto de su vida, lo que supone un gasto muy elevado.

Como dice el prólogo, aquel que disfrute de la lectura, puede mostrar su agrado donando un simple euro a la familia de Aitor. No obstante, en el prólogo de la obra queda mejor explicado. Siguiendo el link contiguo puedes echar un ojo a la página que han creado los padres del chavalín.

Por una Seguridad Social Más Competente: Todos con Aitor


Y con esto acabo mi notificación de hoy. El café hace tiempo que se acabó.

lunes, 7 de marzo de 2011

Nuevo capítulo de "Athnecdotas" & portada de "Nuevos Inquilinos"

Hace un frío gélido en el exterior. Veo, desde el reconfortante calor de mi hogar, como cae la nieve de manera copiosa. La avanzada hora, unida al encapotado cielo, hace que la luz solar apenas roce mi ventana.

Un día de perros. Un excelente día para disfrutar de la literatura, ya sea leer o escribir.

Antes de ponerme con algo de mayor magnitud, he pensado aprovechar este lapso para retomar el blog; pues hay cosas que deben ser dichas, noticias que han de promulgarse.

Comencemos con algo divertido: ya esta colgado en el Athnecdotario el tercer capítulo de Athnecdotas incoherentes. En las dos páginas que lo componen, harán su aparición dos celebres artistas invitados. Espero que lo disfrutéis (aunque estoy seguro de que así será). Para leerlo seguid el link:

Athnecdotas Incoherentes Vol.III



Ahora hablemos de un proyecto que hace tiempo que tenemos olvidado aquí: “Nuevos Inquilinos”.
El recopilatorio sigue en marcha, de hecho esta en los estadios finales de su gestación: los relatos están escritos, gran parte de las ilustraciones concluidas. Tan solo queda dar los últimos retoques y enviarlo a editoriales.
En este mismo blog podéis leer alguno de los relatos que compondrán el volumen, aunque la versión final de algunos dista con mucho de la que aquí se encuentra.

Como muestra de lo avanzado que esta el proyecto -y para que lo degustéis con placer, como si de oporto se tratase-, aquí os dejamos la excelente portada, obra de Nacho de Marcos (Von Heimdrich):

lunes, 29 de noviembre de 2010

Fallo del Certamen "Visiones 2010"

Saludos trotamundos. Vengo con una noticia de cierta relevancia general y gran importancia personal:

Este mismo sábado se dio a conocer el fallo del certamen de “Visiones 2010”.

Antes que nada, un pequeño repaso a ¿qué es “Visiones”?, cara a aquellos que lo necesiten:

“Visiones” es una iniciativa promovida por AEFCFT (Asociación Española de Fantasía, Ciencia Ficción y Terror). Dicha propuesta consta en un certamen anual orientado a escritores noveles (aquellos que no hayan publicado novela propia a nivel comercial). Es un certamen de gran relevancia dentro del género en nuestro país. Su cometido principal es promover nuevos autores y sus obras, de modo que sale a bajo precio y se trata de una sola edición limitada (si, suena a obra de coleccionista, pero hasta cierto punto lo es).

A continuación adjunto el comunicado que realizó Sevilla Escribe (comité seleccionador de este año), el pasado Sábado 27:

Una vez concluido el proceso de selección, Sevilla Escribe, como Comité Seleccionador del Visiones 2010, ha decidido que los relatos integrantes del volumen sean (listados por orden alfabético de autor):


“Fin”, Nacho Cid Hermoso


“El zumbido”, Javier Fernández Bilbao

“Memorias de una ilusión”, José Antonio González Castro

“Los orcos no comen golosinas”, Carlos López Hernando

“Rumores y sombras”, Oscar de Marcos Escriña

“Siete globos”, Miguel Martín Cruz

“Sin margen de error”, Cristina Martínez García

“Cenizas de un mundo muerto”, Ana Morán Infiesta

“Hubo un día en el que el sol atrapó a la luna”, Carolina Pastor Jordá


La portada será obra del ilustrador José Manuel Nogales.


Quisiéramos reiterar nuestro agradecimiento a todos los autores participantes en la convocatoria. Ha sido difícil seleccionar sólo nueve relatos de los recibidos dada la alta calidad de las obras.


Desde el comité seleccionador también queremos pedir disculpas una vez más por todos los problemas que hayamos podido causar con los cambios en la fecha final de recepción de relatos y la demora en la comunicación del veredicto.


Por último, sólo cabe esperar que disfrutéis de esta antología.


El Comité Seleccionador del Visiones 2010.

Para aquellos que se hayan fijado y tengan en mente el nombre de los integrantes de este blog: Sí, Lobo (Yo mismo mismamente, Oscar de Marcos), he salido seleccionado en el certamen. "Rumores y Sombras" Será publicado en breve.

De este modo mi segundo relato publicado esta ya en marcha.

Dada la relevancia del certamen, es todo un orgullo formar parte de este volumen. Mi enhorabuena a todos los demás agraciados.

Ansioso estoy por recibir mis ejemplares.


La semana que viene habrá nuevo relato en el blog, estad atentos.
Hasta pronto.

jueves, 18 de noviembre de 2010

Volvemos, y acompañados de noticias.

-¿Qué pasa? –saludo típico, nada original.

-El tiempo –respuesta comodín, la frase que puedes enarbolar siempre ante esa pregunta. Con esta respuesta quedarás bien y se dará por buena. Una cortina de humo para no contar nada cuando prefieres mantener tus cartas ocultas o, sencillamente, te da pereza contestar. Y lo más importante: siempre cierta.

Y siguiendo con ese hilo: demasiado tiempo ha pasado desde la última entrada de este blog.

Pereza y quehaceres varios son la veraz excusa que puedo ofrecer. No obstante no deja de ser una excusa, ya que para una entrada rápida siempre hay tiempo.

Tiempo. Tan abundante y siempre nos falta.

Retornando al campo del pragmatismo y dejando de lado tanta palabrería: hay noticias.

En primer lugar, hace algunos meses, Von Heimdrich (Nacho), con colaboración de Askunas y Lobo (Sergio y yo, Oscar, respectivamente), comenzó cierto webcómic para un excelente blog de temas literarios, cinéfilos y de viaje; cuyo propietario es un gran amigo. Hablo, como los asiduos ya intuiréis, de el webcómic “Anécdotas incoherentes” para el blog “Athnecdotario Incoherente” de Athman M. Charles.

Hace unos meses anunciábamos por aquí el primer capítulo de dicho cómic. Hoy (con gran retraso), comunico que ya fue publicada la segunda parte, a la que podréis acceder a través del link que sigue: Anécdotas incoherentes 2º capítulo.



La segunda noticia que traigo esta también relacionada con el “Athnecdotario Incoherente”. En esta ocasión la noticia es reciente, casi recién salida del horno, y aunque no huele a pan recién hecho si que huele a sabroso entretenimiento. Meses atrás avisábamos del primer certamen literario “Realidad incoherente”, pues bien, quien así lo desee ya puede descargarse un PDF con el recopilatorio de los 10 mejores relatos recibidos. El recopilatorio cuenta con portada realizada por Nacho de Marcos.
El siguiente link os llevará a la noticia en el propio “Athnecdotario”, donde podréis descargarlo: 1er volumen de “Realidad Incoherente”.



Y cual buhonero, sin daros tiempo a decidir, saco de mi hatillo otra noticia que mostraros:

Ángel Villán, gran amigo y excelente escritor, compañero en Antología Z, ha visto premiados su esfuerzo y maestría con la letra impresa: han publicado su extensa obra “Infectus”.

Aún no he tenido el privilegio de leerla, pero las críticas hablan por sí solas: un ejercito de fanáticos seguidores de la novela han abrumado todos los canales con excelentes opiniones comparando a esta novela con el “Señor de los Anillos” del género Zombi. Un viaje de autodescubrimiento (nunca mejor dicho), donde el lector y protagonista (no, no me he comido ninguna palabra), descubrirá un mundo que difiere mucho del que tenemos ante nosotros, pero a la vez resulta escalofriantemente reconocible. Ansioso estoy por poderle echar mano a este libro y dar mi propia opinión de manera más extensa.

La editorial que ha apostado por tan excelente obra es "Séneca", a través de su reciente línea fantástica: "Catarsis". (Inaugurada y bautizada por Ángel Villán). En la web de la obra obtendréis mayor información al respecto: Página de "Infectus".



En mi mente noto un ave revoloteando, esquiva y burlona, similar al cuervo de Poe. Consciente de que guarda un secreto, no puedo evitar sentirme frustrado. Hablando en plata: se, a ciencia cierta, que algo se me olvida.

Pero mucho tiempo ha estado esta página abandonada y ya es hora de devolverle el lustro del buen uso.
Pronto habrá más noticias, relatos y críticas (voy anticipando que, la noticia esquiva, será comunicada en el momento que la recuerde; también hay tres relatos en espera de ser subidos y una crítica hacia el último libro que he leído esta fraguándose en mi mente).

Un saludo viajeros, no desperdiciéis el tiempo, siempre es abundante pero, si se deja escapar, no cesa su avance para nada ni nadie.

Nos vemos pronto.

jueves, 22 de julio de 2010

NUEVOS INQUILINOS "El pez más grande" (primera entrada)


El primer día

Silvia se despertó sobresaltada. Durante un largo instante se sintió completamente desorientada, se notaba en tensión, no encontraba ningún punto de anclaje para recordar donde se encontraba, nada familiar. Enseguida se calmó al reconocer un viejo sillón de cuero. Hacía solo dos días que vivía en aquella casa, aún no se había acostumbrado. El timbre sonó, seguramente eso la había despertado. Se puso en pié con cuidado, aún aturdida por la cabezada que había dado en el sofá nuevo. Era realmente cómodo. Se ató la bata que llevaba encima del camisón y se dirigió a la puerta. Al abrirla se encontró con una pareja joven, ella con piel blanca y pelo moreno rizado, el hombre tenía algunos kilos de más y tenía una calva en mitad de la cabeza, le recordó a algún fraile de película. Ambos mostraban unas amplias sonrisas.


-Bienvenida vecina -dijo ella con un tono de voz demasiado jovial para el gusto de Silvia.

-Si… bueno, buenas -comentó, aún algo dormida- ¿queríais algo?

-Solo darte la bienvenida al barrio -comentó el hombre también sonriente, por un momento Silvia tuvo que reprimir una carcajada, le recordaban a un anuncio de dentífrico.

-De acuerdo -comenzó dubitativa, estaba algo cansada, no obstante parecía gente amable y no le vendría mal hacer nuevas amistades-. De acuerdo -repitió sonriendo-, pasad.

-Muchas gracias, vecina -comentó la chica-. Me llamo Isabel y este es mi novio, Diego.

-Un placer, yo me llamo Silvia -abrió la puerta totalmente-. Pasad al salón, perdonad el desorden, pero aún no he terminado de organizarlo todo.

Pasaron y se sentaron: la pareja en el sofá en el que dormitaba Silvia minutos antes, ella en el viejo sillón.

-Bueno… ¿qué te ha traído al barrio, vecina? -comentó Isabel.

-Mi novio, bueno, mi prometido Iván -rectificó ella con un ligero rubor en el rostro-. Se ha dedicado a viajar mucho desde que nos conocemos, por motivos de trabajo, pero ahora que he terminado la carrera va a dejarlo un poco de lado, compró esta casa para los dos.

-Que suertuda -exclamó alegre Isa- ¿De qué trabaja para podérselo permitir?

-Es el encargado jefe de una importante compañía de investigación arqueológica, recibe fondos de varias Universidades -mientras contaba aquello, se notaba en su rostro lo orgullosa que estaba-. Bueno, que contáis de vosotros, vecinos -prefirió reconducir la conversación hacia ellos.

-Bueno -comenzó la joven-, aquí mi marido se dedica al negocio de los seguros -él asintió sonriente-. Yo me dedico a cuidar de nuestros dos hijos: dos diablillos traviesos de cinco y nueve años.

La conversación continuó, intranscendente, la típica amabilidad ante nuevos vecinos: algo de coba y resumen a grandes rasgos de las vidas de cada cual. Poco rato después, se despidieron amablemente.

Durante el resto del día la situación se repitió varias veces con distintos vecinos. En todos aquellos encuentros Silvia trató de ser educada y amable, pese a, en las últimas visitas, estar ya algo harta de tanta interrupción.

Al fin la noche llegó provocando que la calma y quietud dominasen aquella urbanización, poblada por gente demasiado benévola, casi tópicos. En semejante lugar nadie rondaría por la noche. Una frase de su padre le vino a la memoria, la repetía en las ocasiones que ella se quedaba hasta tarde despierta “la gente decente ya está durmiendo a estas horas”. Torció la boca en una sonrisa, aquel recuerdo familiar resultaba agradable en contraste con todas las novedades de la mudanza.

Su calle constaba tan solo de catorce casas –realmente trece, pues una de ellas estaba deshabitada y en fase de reformas tras un incendio, según le comentaron sus vecinos-.

Quizás la urbanización fuese un vergel de tranquilidad y quietud, pero para ella, acostumbrada a vivir en la ciudad, tanto silencio en la enorme casa que ahora le servía de hogar, resultaba casi perturbador. Sin poder evitarlo encendió la luz de la cocina antes de observar su interior y, pese a estar sola, cerró la puerta tras de sí antes de comenzar a preparar la cena. Cuando llegase Iván toda esa inquietud desaparecería, su proximidad siempre le había resultado tranquilizadora.

Mientras metía en el microondas unos macarrones que sobraron de su comida del día anterior, recordó fugazmente como se conocieron. Había sido en su primer curso de Universidad, en una charla sobre civilizaciones antiguas, centrada principalmente en Mesopotamia y Egipto. El encargado de dar la charla, de unos treinta años largos, irradiaba un aura de distinción y calma, parecía imperturbable a la par que sabio, fue un flechazo. Poco después coincidieron en la cafetería del campus, sin duda el destino. Aquel día comenzaron a conversar y el resto es historia. Historia, la carrera que ambos compartían, aunque él siempre había demostrado más conocimiento que sus maestros de Universidad.

Se comió los macarrones templados, con un poco de queso a medio derretir por encima, sin apenas saborearlos, parecía una chiquilla, no podía estar tranquila en aquel enorme caserón.

Poco después, en la cama ya, en su habitación del segundo piso, logró, tras un buen rato de intentarlo, quedarse en duermevela. En ese estado recordó comentarios que le habían hecho sobre la única vecina que no la había visitado, la de enfrente, decían que se trataba de una vieja amargada. “Mañana iré a hacerle una visita” pensó mientras su consciencia viajaba, por fin, a los dominios de Morfeo.

NUEVOS INQUILINOS "El pez más grande" (segunda entrada)


El segundo día


El brillo del sol alcanzó su cara, inundándola de un confortable calor. Se despertó algo incómoda por la luz.


Mientras desayunaba canturreaba por lo bajo, su pasión secreta -y seguiría siendo secreta-. Cantaba de ánimo ante un nuevo día, los miedos nocturnos habían dado paso a las energías matutinas de una ex universitaria, que al fin podía despertarse a media mañana sin perder clases durante el proceso.


Se sirvió zumo de un brick mientras la leche se calentaba en el microondas. Al contrario que durante la oscura noche, ahora mantenía las puertas abiertas o entornadas sin ni siquiera percatarse de ello.


Dos cucharadas de azúcar acompañaron el vaso de leche antes de que se lo bebiese a cortos sorbos. Se asomó a la ventana ataviada con su camisón y la bata.


Lo que vio le estropeó la tranquila mañana.


En el jardín de enfrente había una anciana golpeando con un bastón alternativamente a un niño que lloraba y a un perro que apenas sería un cachorro.


Antes de ser consciente de sus actos, ya había salido a la carrera en aquella dirección.
Cuando llegó, la anciana con un rostro tremendamente envejecido, surcado por auténticas telarañas de arrugas, estaba golpeando al perro mientras le impedía levantarse con la otra mano, nudosa y esquelética. Ante los gañidos lastimeros del pobre animal, Silvia no pudo contener su rabia, hizo lo primero que se le ocurrió, arrojó la leche caliente al rostro de la vieja. Acto seguido dejó caer la jarra y ante la mirada perpleja de la anciana le arrebató el bastón y lo arrojó a mitad de la calle.


-¡¿Está usted loca, maldita vieja, o qué diablos le pasa?! -Exclamó a voz en grito la joven.


-¡Maldita niñata! -vociferó la anciana a su vez-. Esta bestia se ha cagado en mi césped, en cuanto coja mi bastón le abriré el cráneo.


Una sonora bofetada fue la respuesta que recibió la vieja por parte de Silvia.


-¿Qué… qué acabas de hacer, criaja desvergonzada? -la anciana parecía más asombrada que dolorida.


-Váyase a un puto psiquiátrico, maldita loca, y deje en paz a la gente normal, no puede golpear a un niño y un cachorro porque hayan dejado una cagadita en su puñetero césped -Silvia estaba enrojecida de furia, no recordaba haber estado tan cabreada, ni haber usado ese lenguaje nunca. La anciana levantó la mano en gesto de reprimenda pero la muchacha se la apartó de un bofetón y retomó la palabra-. No se le ocurra recriminarme nada, como la vuelva a ver golpear a un niño o un perro la denuncio a la policía.


Ayudó a levantarse al asombrado niño y lo acompañó, tirando de la correa del asustado perro, ninguno de los dos parecía estar herido de gravedad.


-Te arrepentirás, maldita- comentó, con voz furiosa, la decrépita anciana-. Créeme que te arrepentirás.


Acompañó al chavalín a su casa, entre sollozos aclaró que se llamaba Arturo. Resultó ser uno de los hijos de Isabel y Diego. Ambos padres estaban ausentes, así que estuvo un rato con Arturo. Una vez se calmó y comprobaron que el perro se encontraba bien, le dejó su número, pidiéndole que la llamase ante cualquier problema y se volvió, aún algo enfadada, a su casa.


Al llegar se maldijo a sí misma por estúpida. ¿Se había dejado la puerta abierta al ir a socorrer al niño? ¿Y no se había dado cuenta hasta ese momento? Resultaba posible, sin duda, había salido corriendo para ayudar al desvalido chavalín, pero era extraño, que no echase la llave puede, pero que dejase abierto no era propio de ella. Comprobó que no parecía forzada, aunque sin garantía alguna, ella no era ninguna profesional. Rezó porque ningún ratero oportunista, ni la lunática, hubiesen entrado en su casa. Entró, algo temerosa, nada en el pasillo, tan solo la penumbra propia de un pasaje interior de la casa. Empujó con cuidado la puerta de la cocina, tampoco, notaba como le temblaba el mentón. Dentro de la cocina sujetó un afilado cuchillo de cortar carne y avanzó por el resto de la casa. Después de una rápida ronda por su nuevo hogar se convenció de que, aparentemente, no faltaba nada, aunque con el caos de cajas de la mudanza tampoco podía asegurarlo se recordó a sí misma. Un poco más tranquila devolvió el cuchillo a su sitio, no obstante la tensión permanecía.


El resto del día transcurrió en la rutina de una mudanza, desembalando cajas y colocando objetos y recuerdos, de la anterior etapa de su vida. Llevaba a cabo su labor con cierto frenesí, para intentar soltar adrenalina y quitarse de la cabeza a la anciana. No podía evitar que el recuerdo de aquella momia en vida la intranquilizase, era la vieja más afectada por la edad que había conocido; esquelética, con millares de arrugas enlazándose las unas con las otras y unos ojos entrecerrados, aviesos, locos.


Cuando la tarde estaba ya bastante avanzada, se dio cuenta de que, sin pretenderlo, miraba de vez en cuando hacia las ventanas. Al caer en aquello fue consciente de lo terrorífico que le resultaría encontrarse a la anciana apoyando su rostro contra la ventana de la casa.
El reloj marcaba las siete y poco de la tarde, cuando abrió una caja de álbumes y fotos sueltas. La primera que cogió le trasmitió una serena calma. En aquella foto aparecía una hermosa joven, de pelo rubio hasta los hombros y ojos avellana, su rostro aparentaba menos edad de la que tenía, a su lado, un hombre algo más mayor, con media melena y una cuidada perilla, moreno, con alguna cana, y una mirada benévola, sabia. Silvia e Iván en su última excursión a la montaña, unos pocos meses atrás. Esa foto la hizo recordar que esa misma noche, de madrugada, llegaría su prometido. Aquel pensamiento borró el temor que la había controlado antes. Se acurrucó en el sofá observando la foto, descansando del trajín y la ira que aquel día la había invadido.
Se despertó sobresaltada, irguiéndose por completo en el sofá, en completa oscuridad. Un terror fundamental, el miedo a lo desconocido la embargó, era de noche y no había ninguna luz encendida, debía ser noche cerrada pues apenas entraban penumbras por la ventana. Empezó a temblar, no conocía aquella casa, y le aterraba encontrar algo en mitad del camino que la separaba del interruptor de la pared, que, en esos instantes, tanto daba que estuviese en la casa de al lado.


Cogió aire, apretó puños y mandíbula con decisión y se puso en pie. A su alrededor solo había negrura. Avanzó a tientas, cada vez que pensaba en la posibilidad de que sus manos chocasen contra algo, como una piel arrugada, su corazón se desbocaba. La tensión que la embargaba era tal, que cuando al fin alcanzó la pared estaba ensordecida por sus propias palpitaciones. Siguió la pared hasta tocar el interruptor y lo encendió. Por unos momentos temió mirar a su alrededor, angustiada por aquello que la nueva luz pudiese revelar. Por fin, se giró. Nada, todo estaba tal y como lo había dejado antes de quedarse traspuesta.


Saltó, apartándose de la pared. Había notado un leve cosquilleo a lo largo de la espalda, como si unos finos palillos la rozasen. Observó el muro, pero no había nada.


“Has de calmarte, no hay nada” comentó en un murmullo para sí misma.


El timbré del teléfono le provocó un nuevo sobresalto.


“Hoy no gano para sustos”


Se sentó en el viejo sillón de su prometido y se llevó el auricular a la oreja.


-¿Diga?

-¿Silvia? -la voz delató a su interlocutora como su vecina Isabel.

-Sí, ¿eres Isa?

-Sí, hija, sí -se la notaba tensa-. Acabo de llegar a casa, Arturo me ha contado el incidente de hoy.

No sé cómo agradecértelo.

-No ha sido nada. Cualquiera hubiese hecho lo mismo, esa vieja está loca.

-Tienes toda la razón, ¿tú como estas?

-Bien, estaba dando una cabezada

-Ay, lo siento si te he despertado chica.

-Nada, no te preocupes, no pretendía dormirme -“Y hablar con alguien me hacía falta para

relajarme” pensó Silvia- ¿Cómo están tu hijo y el perro?

-Arturo ya bien, Roby aún está algo asustado, no se aleja de nosotros, pero también está bien. Durante unos días mi marido se encargará de bajar al perro para evitar problemas.

-Me alegro de que estén bien.

-Oye Silvia, no puedo entretenerme más, tengo cosas que hacer pero… ten cuidado ¿de acuerdo?
-¿Qué? -Silvia notaba como su corazón volvía a acelerarse- ¿Por qué dices eso?

-Es… es una tontería -comenzó dubitativa Isa-. Pero… solemos evitar problemas con esa anciana.

-¿Y eso?

-Es una tontería, pero ya sabes, más vale prevenir.

-Tú cuéntamelo -pidió Silvia, tensa.

-Tuvo problemas con tres vecinos en el pasado, desde que vive en esta urbanización -Silencio, parecía costarle continuar-. Probablemente sea una tontería y no tenga nada que ver pero… los

tres desaparecieron.

-¿Cómo que desaparecieron? -Silvia notaba la garganta seca- ¿Les hizo algo?.

-No sé, en realidad no se supo nada, solo no se les volvió a ver.

-¿La policía lo investigó?

-Sí, durante meses, pero nada. Ya te digo que es una tontería, es solo una anciana, apenas puede mantenerse sola, no pudo hacer nada. Solo te pido que te cuides… y gracias, tengo que colgar, nos vemos.

-Adiós -se limitó a contestar Silvia.

Colgó el teléfono casi sin darse cuenta. Se levantó y observó la habitación en toda su amplitud, nada destacaba. Se sentó de nuevo en el sillón. Le gustaba donde estaba emplazado el sillón, apoyado contra la pared, encarado a los ventanales de la sala y la puerta que daba al pasillo. Se acercó a la estantería de la pared para coger un libro, su paso era más rápido y furtivo que el que usaba normalmente. Volvió rápidamente al sillón. Un rato de lectura la relajaría. Casi ni se había dado cuenta del libro que había cogido, “La llamada de lo salvaje”.

“Al menos, no he sido tan tonta de coger uno de terror” se mofó de sí misma. Abrió el libro y comenzó la lectura. Ese libro le había pertenecido desde pequeña, fue de sus primeras lecturas. Poco a poco, sin poder evitar miradas sutiles a la habitación, la lectura cumplió su objetivo y empezó a relajarse de nuevo.

Levantó la mirada del libro al poco de comenzar el cuarto capítulo, sin saber muy bien porqué. Retomó la lectura algo más inquieta. Volvió a interrumpirla, esta vez lo había notado, un ruido, como un leve rascar, vio como el libro vibraba levemente en sus manos debido a su alterado pulso, así que lo dejó sobre la mesa. Se levantó, y se acercó con cautela a la pared de la estantería; de nuevo se oyó el leve ruido. Parecía provenir del espacio entre el interruptor y la estantería. Se quedó quieta, hierática, ¿y si había algo en el pasillo?, rascando la pared, haciéndola ir, ¿y si estaba la anciana armada?. Le costó, pero tragó saliva y se forzó a regular la respiración. Con la mano derecha sujetó con fuerza una estatuilla de piedra que reposaba encima de un estante. La figura medía sus buenos veinte centímetros, la había traído su marido de África. Con la mano izquierda abrió de par en par la puerta. Nadie esperaba allí.

Otra vez aquel ruido. Era obvio que provenía de aquel trozo de pared, pero no había nada en ninguno de los dos lados.

“¿Carcoma?” pensó “¿La carcoma se come el ladrillo y el yeso?”

Posó una mano a cada lado de la pared y notó un cosquilleo en las palmas.

“Joder, como sean ratas el de la inmobiliaria se va a enterar”

Dio un par de golpes con los nudillos, pero no oyó que sonase a hueco. Pese a lo extraño de la situación se sentía un poco mejor. Serían insectos o alimañas, algo asqueroso seguro, pero un exterminador podría dar buena cuenta de lo que fuese. Además su cuarto estaba en el piso de arriba, lejos de ese ruido.

Se estiró sintiéndose tonta por los temores nocturnos que la atenazaban continuamente. Se dispuso a cenar viendo la tele de la cocina, distanciándose así de lo que hubiese en la pared.
Media pizza casera al microondas le sirvió de cena, mientras veía Los Simpson, eran repetidos, como de costumbre, pero no había ningún otro programa de interés a esa hora.

Cuando fregaba los cacharros de la cena notó algo. Se giró en redondo. Nada. Volvió su atención de nuevo a los cacharros, más atenta. Otra vez, aquel mismo ruido de antes, pero más fuerte. Dejó el fregadero a su espalda dirigiéndose al pasillo. El ruido había aumentado, sonaba mucho más fuerte. En el momento que apoyó la mano sobre el picaporte de la cocina advirtió otro detalle nuevo, el ruido venía de la pared de la cocina. Abrió con decisión y salió al pasillo, sin pensarlo. Tal y como suponía no había nada, tan solo aquel constante ruido de rascado.

“Vaya” pensó algo intranquila “esto no es normal, debemos tener un nido de algo en las paredes”

Bastante inquieta apagó el televisor, sin el sonido del aparato aquel ruido resultaba muy molesto.

Preocupada, se dirigió hacia arriba por las escaleras, manteniendo constante su rutina de encender todas las luces a su paso. Una vez en su habitación, se tumbó en la cama, dejó la lamparilla de noche encendida y se dispuso a intentar dormir.

Una hora. Nada.

Dos horas. Imposible dormir. Oyó un leve rascar en la puerta, la cual comenzó a entornarse. Notaba como el pulso se le aceleraba, era incapaz de reaccionar. La puerta terminó de abrirse, había una figura agachada a cuatro patas en el suelo. Empezó a avanzar lentamente rumbo a la cama. Silvia intentó gritar, huir, pero se sentía incapaz, no podía moverse, estaba congelada de puro terror. Una mano raquítica se apoyó sobre la cama, a continuación otra, la arrugada cara de la decrépita anciana asomó por encima del borde del colchón, estaba desfigurada en una mueca de furia.

Se despertó. Un sudor frío le recorría todo el cuerpo y temblaba sin poder controlarse. Una pesadilla, todo había sido una pesadilla. Sonrió, estaba en la habitación, pero era incapaz de relajarse, algo no cuadraba, el ruido estaba allí. Un escalofrío la recorrió todo el cuerpo. No lo había notado antes porque aparecía en su sueño, no varió lo más mínimo.

Se levantó de la cama mostrando más valor del que creía poseer y se aproximó a la pared que daba al patio trasero. Era ahí donde se oía aquel desesperante sonido. Era mucho más fuerte que en el piso inferior.

“No puede haber nada, estoy en un segundo piso” Pese a no dejar de repetir en su interior ese pensamiento, era incapaz de calmar su desbocado corazón.

Al fin llegó a la ventana, la abrió con cuidado y miró al exterior. Una vez más, nada la aguardaba. Pese a ello, aquel ruido se mantenía constante y e in crescendo.

Ese rascar le resultaba insoportable, se iba a volver loca. Miró el reloj de la mesilla, las tres y media de la madrugada, faltaba poco para que llegase su prometido.

Fue al baño con el fin de enjuagarse el rostro y así, tal vez, calmarse un poco. Surtió efecto a medias, se sentía un tanto más relajada, pero aún estaba intranquila. Al salir del baño se encontró encarando la puerta de su habitación, entornada. Tan solo había dado un paso cuando se detuvo en seco ¿Había visto movimiento, o eran imaginaciones suyas?

“A este paso acabo loca, debo habérmelo imaginado”

Tras un segundo paso se detuvo de nuevo. Estaba segura, algo se había movido en su habitación. También notó que el incesante ruido se había parado.

“Deben ser ratas, alguna estará pasando por la mesilla, lanzando sombras a la habitación”
Caminó despacio, ni siquiera ella era capaz de creerse su propio razonamiento, pero era la única respuesta lógica. Necesitaba entrar en aquella habitación y encontrar una o varias ratas correteando. Necesitaba que todo tuviese lógica, abriría la puerta y vería un montón de asquerosas y repugnantes ratas correteando por su habitación.

Abrió la puerta.

No pudo gritar. Lo que vio ante ella le quitó el aliento. Comenzó a dolerle el pecho y los ojos se le nublaron. Lloraba de puro terror.

Frente a ella había una figura simiesca, pero esquelética, balanceándose como en estado de ebriedad; la piel, correosa y lacia, parecía colgar lánguida de sus huesos; su rostro era una caricatura grotesca, a medio camino entre humano e insecto indefinible, sus ojos resultaban inexpresivos y su boca parecía más una cicatriz; sus largos brazos acababan en unas afiladas garras.

Silvia no podía gritar ni moverse, sentía como sus músculos se contraían sin efecto alguno. Entonces, la obscena figura se giró, encarándola. El cuerpo de aquel ser se detuvo y tensó como un felino al acecho e instantes después saltó en su dirección.

Apenas logró reaccionar a tiempo, cerró la puerta de golpe. Un segundo después un tremendo impacto contra la puerta la hizo caer de espaldas. Gritó, un alarido de puro terror. Logró entre lágrimas gatear hasta la escalera y ponerse en pie ayudándose de las manos cuando oyó como la puerta de su cuarto se hacía pedazos. Descendió a la carrera, escuchando los pasos del imposible depredador a sus espaldas. Alcanzó el pasillo inferior. Oía como el ser recortaba distancia.

Apenas quedaban unos metros para la puerta de la casa. Miró hacía atrás y se arrepintió. Aquel ser avanzaba con el mismo correr mecánico de un insecto, rápido y terriblemente irreal.
Chocó contra algo y se hizo la oscuridad. Los pasos seguían avanzando pero se detuvieron en seco.

“Ya está, estoy muerta” el pensamiento resultaba extrañamente relajante, ya no podía hacer nada, no podía huir. Se acabó. Entonces recordó a Iván y rompió a llorar.

-¿Por qué lloras? -era la voz de Iván.

La luz reapareció. Estaba tumbada sobre Iván, el largo abrigo de su prometido le había tapado durante la caída, por eso no veía nada. Entonces el terror volvió a su mente.

-¡Tenemos que irnos, hay un monstruo en la casa! -le gritó.

-¿Un monstruo? -Iván lucía aquella sonrisa condescendiente, que a ella agradaba y enfurecía a partes iguales.

-Es verdad, tenemos que irnos.

-Relájate, no sé qué diablos ha pasado, pero ya está.

Iván se levantó y accedió al interior de la casa mientras Silvia le miraba impotente. Desapareció entre la penumbra del hogar. La luz del pasillo se encendió, no había nada.

-Vamos, entra. Me encanta ese camisón, pero si lo usas en la calle a estas horas vas a pillar un resfriado -seguía mostrando aquella sonrisa.

Iván subió las escaleras. Silvia le siguió unos segundos más tardes, aún temerosa de lo que pudiese acechar en las sombras. Al alcanzar el segundo piso respiró aliviada, Iván tenía la mano apoyada sobre la puerta del dormitorio, no estaba rota ni dañada en lo más mínimo.

-Debió de ser una pesadilla… pero… era tan real.

Su prometido la abrazó y besó con ternura.

-No pasa nada, ya estoy aquí, ahora vamos a la cama y cuéntame que tal estos días.

Así lo hizo Silvia, le contó al siempre atento Iván sus conversaciones con los vecinos y el incidente con la anciana; el extraño ruido de las paredes y las dos horribles pesadillas.

-Vaya -se limitó a comentar-. Bueno, ahora durmamos.

Ambos se acurrucaron, el uno contra el otro y no tardaron en quedarse dormidos.